1. El Oxígeno Disuelto como Enemigo N.º 1
El oxígeno disuelto a altas presiones y temperaturas perfora los tubos de humo de la caldera por corrosión puntual profunda (pitting). Se combate combinando un desaireador térmico (a 105 °C, que expulsa los gases no condensables por desorción física) con adición química de sulfito de sodio o taninos orgánicos.
2. Control del pH y Fosfatos
El agua interna de la caldera debe mantenerse en un rango de pH estrictamente alcalino (pH 10.5 a 11.5) mediante hidróxido de sodio para formar la película protectora pasivante de magnetita (Fe3O4).